29 de marzo de 2016

Alpha Male / Roykssop


Esas ovejas que nos balan dentro...


Imán que atrae la vibración que en los sentidos
se dispersa como fibras de árboles rasgados
por el picoteo de las aves. Son estas las ficciones
que unidas tejen la cuerda para reconstruir el episodio
porque todo lo atraído responde a la tenue bondad
de esas ovejas que nos balan dentro.

No estoy sino en esas visiones del instante
en que los resplandores combaten a las nubes
y comienza la calma a torturar la sangre de las horas
que han decidido custodiarnos.
Se nos pega en la piel el ritornelo del ave nocturna
que intenta desmayarnos por el miedo
de caer en esta ausencia que hiere
con su espina de remembranza alucinante.
Ay, que doler ese verano pálido que nos cierra los ojos,
cuando pasa trayéndonos la playa, la música y el campo,
de tanta esencia derramada en los aires que fueron.
Y este poema que no quiere llorar.
Y este poema

Carmen Serrano Coello

28 de marzo de 2016

Adaptación de Paulo Coelho

Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin.

Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir. Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos…, no importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron. ¿Me han despedido del trabajo? ¿Ha terminado una relación? ¿Me he ido de casa de mis padres? ¿Me he ido a vivir a otro país? Esa amistad que tanto tiempo cultivé, ¿ha desaparecido?

Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así. Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu vida se convirtieron de repente en polvo. Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos: tu país, tu cónyuge, tus amigos, tus hijos, tu hermano; todos ellos estarán cerrando ciclos, pasando página, mirando hacia delante, y todos sufrirán al verte paralizado. Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido. El pasado no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver. Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello.

Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros. Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar. Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor. Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte.

Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del ‘momento ideal’. Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad. Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante. Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida.

Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo. Deja de ser quien eras, y transfórmate en el que eres.

27 de marzo de 2016

Nirvana


Nuestro pasado nos condiciona más de lo que nos gustaría o menos de lo esperado, dependiendo de nuestra actitud.

La mayoría de nosotros ha aceptado que la búsqueda de una mínima calidad de vida se apoya en el sentimiento saludable de amor por uno mismo.


Cuentan que, una vez, un estudiante avanzado del zen viajó hasta la ermita del viejo maestro Qian Feng para hacerle una pregunta que había estado ponderando desde hacía mucho tiempo.

Cuando finalmente estuvo frente al maestro, que aguardaba en calma sobre su tatami, el estudiante se arrodilló y dijo:

-Maestro, sé que todas las direcciones conducen a la morada de Buda, pero también sé que solo un camino lleva hasta las puertas del Nirvana. Solo te pido, maestro, que me digas dónde comienza ese camino.

Qian Feng se puso entonces de pie, dio un par de pasos hacia el estudiante y, con el extremo de su bastón, trazó una línea sobre la tierra justo delante del rostro de su discípulo.

-Aquí- dijo.

Y sonriendo, el maestro volvió a sentarse sobre su tatami.

Ciertamente, el camino del cambio, como el de la congruencia, como el de la excelencia, como el de la consciente continuidad, puede comenzar aquí y ahora, en el momento en que así lo decidimos, ya que el momento oportuno está aquí, en este instante. Pero ¿por qué no aprovechar el empujón que nos da una situación especial, cualquiera que sea, para renovar el interés o el compromiso con nuestra existencia?

26 de marzo de 2016

¿Quién soy?


Soy más destructivo que el proyectil chirriante de un cañón.
Gano batallas sin matar a nadie.
Destruyo hogares, parto corazones y arruino vidas.
Me desplazo en las alas del viento.
No hay inocencia suficientemente tenaz para intimidarme, ni pureza suficientemente pura para amedrentarme.
No le tengo consideración a la verdad, respeto a la justicia ni misericordia a los indefensos.
Mis víctimas son tan numerosas, y a menudo tan puras, como la arena del mar.
Nunca olvido, raras veces perdono.
Soy el rumor.




25 de marzo de 2016

Plegarias

Mucho me has dado,
pero aún te pido más.
No vengo a ti solo por beber el agua,
vengo por el manantial;
no porque me lleven hasta la puerta solamente,
sino a la sala del Señor;
no solo por la dádiva del amor,
sino por el amante mismo.


Rabindranath Tagore

La gota de miel


La ira induce ¡y vaya si lo hace! al movimiento. En muchas ocasiones, tan desorganizado y en cadena que queda lejos el verdadero motivo que provocó la ira.
La gota de miel es un antiguo cuento que ejemplifica con claridad el efecto devastador de esta emoción cuando alguien se deja llevar por ella. 
Mientras que recorría el bosque, un cazador encontró un inmenso panal de abejas, del que rezumaba una exquisita miel. Con la intención de venderla en el mercado, tomó un frasco y lo lleno de aquel manjar.
Ya en el pueblo, pasó primero por el puesto del carnicero que le compraba sus presas. Mientras pactaba el precio, de su morral cayó al suelo una gota de miel. Un pajarito que acostumbraba a merodear por allí dio un par de saltitos para picotearla, momento que aprovechó el gato del carnicero para saltarle encima. Aquel felino llamo la atención del perro del cazador, que se arrojó sobre él y lo mató de un solo mordisco. Indignado por haber perdido a su mascota, el carnicero cogió un cuchillo y degolló al perro, lo que provocó la iracunda reacción del cazador, que sin dudar un segundo asestó un tiro mortal al carnicero. Al oír aquel jaleo, salieron sus hijos del interior de la tienda y al ver el cuerpo de su padre en el suelo se abalanzaron sobre el cazador y le dieron muerte.
Como la familia del cazador pertenecía al pueblo vecino, en pocos días había estallado una batalla entre ambos clanes, a lo que pronto se agregaron otros, hasta incendiar el país entero en una sangrienta guerra que duró diez años y dejó cicatrices para siempre.
Nadie recordó que la causa de todo fue una gota de miel.

24 de marzo de 2016

El río de la vida


Uno de los principios fundamentales de mi vida es que el éxito es el resultado de un delicado equilibrio entre hacer que las cosas ocurran y dejar que las cosas ocurran. Sí, tenemos la responsabilidad de definir nuestros objetivos, desarrollar nuestro potencial y dar lo mejor de nosotros mismos. Necesitamos asumir nuestra parte. Es cierto que a la gente que se dedica a hacer grandes cosas le ocurren grandes cosas. Pero también creo que debemos mostrar cierto compromiso con dejar que las cosas sucedan. En otras palabras, haz lo que esté en tu mano y luego deja que la vida haga el resto.

La vida siempre te llevará a un lugar mejor que el anterior (aunque a veces no te lo parezca). He aprendido que es importante dejar que la vida te lleve (no es una lección fácil de asimilar, lo sé; yo mismo sigo trabajando en ello). Si has hecho todo lo posible por obtener un resultado concreto y no lo has logrado, deja de esforzarte. Relájate.

Puede que el momento no sea el adecuado. Puede que lo que querías no fuese lo que más te convenía. Puede que cuando parezca que una puerta se cierra, en realidad se esté abriendo otra. Y muchas veces, cuando dejas de insistir en lo que creías que era lo mejor, se crea un espacio para que llegue algo todavía mejor. Porque cada final marca un nuevo comienzo.

La vida siempre te llevará a un lugar mejor que el anterior.

Robin Sharma

22 de marzo de 2016

¿Necesitas un cambio?


Una de las señales más claras de que está sucediendo algo saludable en nuestra vida es el impulso de limpiar, organizar y descartar ropa, papeles y viejas pertenencias. "Esto ya no lo necesito", nos decimos al echar a la pila de ropa para dar una vieja camisa que simboliza nuestra baja autoestima; "Estoy harto de esta cómoda desvencijada, con sus dieciséis capas de pintura" nos decimos, y la cómoda se va a la beneficencia.

Al deshacernos de lo viejo y de lo que ya no funciona hacemos hueco para algo nuevo y más conveniente.Un armario lleno de ropa vieja no invita a que llegue ropa nueva; en una casa a rebosar de chismes y cositas y detallitos que has ido guardando por si acaso, no hay espacio para las cosas que realmente podrían dar brillo al día de hoy.

Cuando tengas el impulso de buscar y descartar, es que han entrado en acción dos corrientes cruzadas: el viejo yo se marcha y lo lamenta, mientras que el nuevo yo lo celebra y se fortalece.Como en cualquier ruptura, hay tanto de tensión como de alivio. Una larga depresión se resquebraja como una banquisa y esos sentimientos que llevaban tanto tiempo congelados se derriten, se funden, forman cascadas, provocan inundaciones y muchas veces desbordan su contenedor, que eres tú. Puede que te sientas volátil y veleta. Es que lo estás.

(...) Piensa en ti como en la víctima de un accidente que se aleja caminando del lugar del siniestro: tu vieja vida ha sufrido un choque y ha ardido; tu nueva vida aún no se ha hecho evidente. Puede que por un tiempo sientas que te falta el vehículo. Limítate a seguir adelante a pie.


Julia Cameron

21 de marzo de 2016

Una puerta y unas ventanas...


Abiertas al camino. Pequeñas. Estampando de misteriosa intimidad la pared blanca del rancho fugitivo…
Hay un mundo más allá de esos rectángulos oscuros. Un mundo de amor. Un mundo de ternura. Un mundo que tratas de imaginar, ahora que ese hogar del camino se ha perdido en la distancia…
¿Quién habitará la casa? ¿Quién descansará a la sombra de sus árboles?…¿Quién mira crecer las flores modestas del pequeño jardín escondido?…
Hubieras querido detenerte para saberlo. Imaginas un hombre fuerte. Imaginas una mujer dulce. Imaginas niños traviesos de ojos y cabellos oscuros…
Hay algo especial, en ese rancho entrevisto en el camino. El blanco cuidado de sus muros. El alumbrado de su cerco. Algo que dice de trabajo, de esperanza, de amor…
Algún día volverás por esta senda. Y entonces, tal vez, conozcas la gente que lo habita…Si no…seguirás imaginando…Y te quedará el recuerdo vivo de ese mundo entrevisto a través de una puerta y unas ventanas…Un mundo de amor y de ternura...