24 de abril de 2011

Saber decir las cosas

Presintiendo que su país en no mucho tiempo terminaría sumergido en una guerra civil, el sultán llamó a una de sus mejores videntes y le preguntó cuánto tiempo le quedaba de vida.

- Mi adorado maestro, el señor vivirá lo bastante para ver muertos a todos sus hijos.

En un acceso de furia, el sultán inmediatamente mandó ahorcar al hombre que había pronunciado tan aterradoras palabras. Pero entretanto, ¡la guerra civil seguía siendo una amenaza! Desesperado, llamó a un segundo vidente.

-¿Cuánto tiempo viviré? -preguntó, procurando saber si todavía sería capaz de controlar una situación potencialmente explosiva.

- Señor, Dios le ha concedido una vida tan larga que durará más que la de sus hijos y llegará hasta la generación de sus nietos.

Agradecido, el sultán mandó que se lo recompensara con oro y plata. Al salir del palacio, un consejero comentó con el vidente:

- Tú le has dicho lo mismo que el adivino anterior. Pero el primero fue ejecutado y tú has recibido recompensas. ¿Por qué?

- Porque el secreto no está en lo que se dice sino en cómo se dice. Siempre que debas disparar la flecha de la verdad, no olvides mojar la punta en el tarro de miel.

20 de abril de 2011

La calle de las Camelias

Me abandonaron en la calle de las Camelias, al pie de la verja de un jardín.

El sereno me descubrió de madrugada. Y los señores de la casa me aceptaron, aunque dicen que de momento no sabían qué hacer: si quedarse conmigo o entregarme a las monjas.
Por lo visto mi forma de reir los cautivó y, como ya eran mayores y no tenían hijos, me recogieron.

El señor me cogió, tan sucia como estaba , con el papelito prendido aún al babero y me llevó a ver las flores: "Mira los claveles -aseguran que decía- mira las rosas, mira mira". Pues era primavera y todo estaba florido.

Pero lo más extraordinario fue que aquella noche floreció el cacto sin tierrra.

Fuera, en el jardín de la parte de atrás había una pared desconchada, de la que el enlucido caía a pedazos ,formando como burbujas, ya que por debajo las cochinillas trabajaban en la formación de madrigueras.

Al pie de esa pared, cubierta de rosales ,blancos, crecía un cacto gigante. Un invierno de nieve la tierra se heló y el cacto se secó de mitad para abajo ,en tanto que de mitad para arriba siguió verde porque, como a escondidas, había ido arraigando en una grieta de aquella pared llena de rosales, y aquellas raíces se alimentaban de los ladrillos y la vieja mezcla, que daban vida al cacto que crecía para arriba, hasta rebasar la pared, como queriendo curiosear en el jardín de al lado.

Y allí, en todo lo alto, la noche del día en que me encontraron, surgió una flor de hojas como oxidadas por la parte de atrás y blancas como la leche más al interior.

Pero lo mas hermoso es que aquella flor parecía dormir de día y tan sólo se abría una vez al año, siempre coincidiendo con la fecha que me encontraran . Y todos los vecinos acudían a verla y tenían que apresurarse: tan efímera era...

Mercé Rodoreda


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17 de abril de 2011

Mi querido amigo...


Mi querido amigo...

Sólo puedo decirte esto: por difíciles que sean las circunstancias que te rodeen, adopta siempre una actitud positiva. Tus circunstancias cambiarán y siempre irán a mejor en la medida en que no te resignes ni te entregues al pesimismo.

La verdadera fuerza está en la acción, en el ensayo y en el aprendizaje a través del error.

Con la vida se nos dan dos dones: tiempo y libertad de elegir. Invierte el tiempo inteligentemente, pero sobre todo elige según los dictados de tu corazón. Tu compasión puede regir no sólo tu destino, sino también el destino de muchos, ya que no estamos solos y todo cuanto hacemos afecta directa o indirectamente a los demás. Elige siempre en tu vida en camino del amor, el camino del corazón, ya que no hay hombre a quien el amor no haga valiente y lo transforme en héroe.

A menudo nos dan miedo los nuevos retos porque tenemos una imagen cerrada de nosotros mismos, de los demás y de la vida, como si lleváramos una armadura que nos protege, pero, también, nos impide movernos.

Quizá lo que deberíamos hacer es contemplar la vida con la mirada inocente de un niño.
Sid asintió:
___¿Sabes una cosa? Cuando temo algo, lo que hago es mirar ese algo de una manera diferente y siempre descubro nuevas maneras de superar el miedo.

Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia.

A menudo la idea que tenemos de nosotros mismos puede ser nuestra principal limitación.


"Retales" del libro Los Siete Poderes.
Àlex Rovira Celma

14 de abril de 2011

Sobre la agresividad y el no dejarse herir...

Evite ser agresivo o violento. Es mucho mas eficaz la actitud de benevolencia, es decir querer bien a los demás.
Transfórmese en fuente de pensamientos benévolos, así no tendrá que reprimir nada y no tendrá que sofocar emociones negativas.
La regla principal es no agredirse a uno mismo cuando no se logran los objetivos, dejar vicios, etc. Si no logra perdonar a los demás es importante primero perdonarse a si mismo.
Para no herir a nadie primero es importante no dejarse herir por nadie. Elévese por encima de todo donde las piedras y los palazos no puedan alcanzarlo.
Esto no quiere decir no ser enérgico cuando sea necesario. El problema es que la ira, la bronca, es una de las emociones mas destructoras que existen.
Aprenda a enojarse estratégicamente. Que es esto? Enojarse solo por fuera, manteniendo la calma por dentro.

13 de abril de 2011

Scott MacKenzie San Francisco

Creciendo un poco cada día

Imposible atravesar la vida ...
sin que un trabajo salga mal hecho,
sin que una amistad cause decepción,
sin padecer algún quebranto de salud,
sin que nadie de la familia fallezca,
sin que un amor nos abandone...
sin equivocarse en un negocio.

Ese es el costo de vivir.
Sin embargo
lo importante no es lo que
suceda, sino como reaccionamos nosotros...
Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes,
vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad,
ni pérdida de fe.


Uno crece
al aceptar la realidad
y al tener el aplomo de vivirla.

Crece cuando acepta su destino,
y tiene voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando y aprendiendo de lo que deja detrás...
construyendo y proyectando lo que tiene por delante.

Crece cuando se supera, se valora, y da frutos.
Cuando abre camino dejando huellas,
asimilando experiencias...
¡Y siembra raíces!

Uno crece cuando se impone metas,
sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios,
cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes...
cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación,
sensible por temperamento... ¡Y humano por nacimiento!..
Cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas,
recoge flores aunque tengan espinas
y marca camino aunque se
levante el polvo.

Uno crece ayudando a sus
semejantes, conociéndose a sí mismo
y dándole a la vida más de lo que recibe....
Uno crece cuando se planta para no retroceder... cuando
se defiende como águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla en el mar
y se ilumina como estrella.
Entonces... Uno crece.

12 de abril de 2011

El rey ciclotímico




Había una vez un rey muy poderoso que reinaba un país muy lejano. Era un buen rey. Pero el monarca tenía un problema: era un rey con dos personalidades.

Había días en que se levantaba exultante, eufórico, feliz. Ya desde la mañana, esos días aparecían como maravillosos. Los jardines de su palacio le parecían más bellos.

Sus sirvientes, por algún extraño fenómeno, eran amables y eficientes esas mañanas.

En el desayuno confirmaba que se fabricaban en su reino las mejores harinas y se cosechaban los mejores frutos.

Esos eran días en que el rey rebajaba los impuestos, repartía riquezas, concedía favores y legislaba por la paz y por el bienestar de los ancianos. Durante esos días, el rey accedía a todos los pedidos de sus súbditos y amigos.

Sin embargo, había también otros días..Eran días negros. Desde la mañana se daba cuenta de que hubiera preferido dormir un rato más. Pero cuando lo notaba ya era tarde y el sueño lo había abandonado.

Por mucho esfuerzo que hacía, no podía comprender por qué sus sirvientes estaban de tan mal humor y ni siquiera lo atendían bien. El sol le molestaba aun más que las lluvias. La comida estaba tibia y el café demasiado frío. La idea de recibir gente en su despacho le aumentaba su dolor de cabeza.

Durante esos días, el rey pensaba en los compromisos contraídos en otros tiempos y se asustaba pensando en cómo cumplirlos. Esos eran los días en que el rey aumentaba los impuestos, incautaba tierras, apresaba opositores...

Temeroso del futuro y del presente, perseguido por los errores del pasado, en esos días legislaba contra su pueblo y su palabra más usada era NO.

Consciente de los problemas que estos cambios de humor le ocasionaban, el rey llamó a todos los sabios, magos y asesores de su reino a una reunión.

—Señores –les dijo— todos ustedes saben acerca de mis variaciones de ánimo. Todos se han beneficiado de mis euforias y han padecido mis enojos. Pero el que más padece soy yo mismo, que cada día estoy deshaciendo lo que hice en otro tiempo, cuando veía las cosas de otra manera.

Necesito de ustedes, señores, que trabajéis juntos para conseguir el remedio, sea brebaje o conjuro que me impida ser tan absurdamente optimista como para no ver los hechos y tan ridículamente pesimista como para oprimir y dañar a los que quiero.

Los sabios aceptaron el reto y durante semanas trabajaron en el problema del rey.

Sin embargo todas las alquimias, todos los hechizos y todas las hierbas no consiguieron encontrar la respuesta al asunto planteado.

Entonces se presentaron ante el rey y le contaron su fracaso.

Esa noche el rey lloró.

A la mañana siguiente, un extraño visitante le pidió audiencia..Era un misterioso hombre de tez oscura y raída túnica que alguna vez había sido blanca.

—Majestad –dijo el hombre con una reverencia—, del lugar de donde vengo se habla de tus males y de tu dolor. He venido a traerte el remedio.

Y bajando la cabeza, acercó al rey una cajita de cuero.

El rey, entre sorprendido y esperanzado, la abrió y buscó dentro de la caja. Lo único que había era un anillo plateado.

—Gracias –dijo el rey entusiasmado— ¿es un anillo mágico?

—Por cierto lo es –respondió el viajero—, pero su magia no actúa sólo por llevarlo en tu dedo...

Todas las mañanas, apenas te levantes, deberás leer la inscripción que tiene el anillo. Y recordar esas palabras cada vez que veas el anillo en tu dedo.

El rey tomó el anillo y leyó en voz alta:

Debes saber que ESTO también pasará.

9 de abril de 2011

Un día la vi

Cuenta la leyenda que en las montañas rojas, habitaba una extraña mujer. Era huésped de una cueva, morada por cien luciérnagas. En su oscura gruta, se escondía temerosa del resto de los hombres. Dormía de día y vivía de noche. Trovadores de todas las comarcas la nombran en sus versos, como la mujer más bella y misteriosa que ha existido.
Dicen que esbozaba con carbón sus anhelos, por todas las paredes de su guarida. En cada uno de sus tribales dibujos, aparecía una luna llena sobre ella. Por las noches cubría todo su cuerpo con un velo de seda. Tela que impedía que sus pinturas la vieran llorar. Sólo cuando las teas ya dormían, una pequeña sonrisa iluminaba el bisel de su silenciosa horizontal. Aunque sólo fuese un guiño para si misma, sus apretadas mandíbulas descansaban unos instantes. Juglares y titiriteros cantan que en cada plenilunio, bailaba desnuda con una serpiente. Dicen las antiguas rimas que con sus blancas manos hipnotizaban a los reptiles. Escribanos inmortales juran en sus libros, que en sueños podía conversar con Aristóteles y que su sombra era un lobo. Los más ancianos dicen que sus ojos han inspiraron a todos los genios pero que su corazón era piedra negra.

Camins - Sopa de Cabra

8 de abril de 2011

Valora lo importante

A veces los árboles no nos dejan ver el bosque. Y, ansiosos por atender todas las exigencias de la vida, nos dejamos arrastrar por lo inmediato descuidando lo importante. Sin embargo, para lograr una vida plena, con equilibrio, no hay que descuidar lo importante, aunque no parezca urgente, porque los objetivos no se consiguen realizando las cosas urgentes, sino, precisamente, las importantes.

¿Qué es lo más importante para ti? Para algunas personas, la familia y los amigos, pero luego no les dedican el tiempo que les gustaría. Otros quieren mantenerse en forma, pero no pueden o no consiguen acomodar el ejercicio a su horario.

Si sientes que la vida se te escapa como agua entre los dedos, es hora de que reflexiones sobre lo siguiente: ¿Qué puedes hacer que no haces ahora y que si hicieras regularmente representaría una tremenda diferencia positiva en tu vida personal?


Establecer prioridades:

La clave para controlar lo urgente y centrarse de verdad en lo importante es saber cuáles son las propias prioridades. Así que, antes de que comiences a hacer una tarea, tómate un momento de reflexión para establecer la prioridad real. Otras personas de tu entorno pueden requerir que hagas algo de forma inmediata, pero solo tú puedes determinar qué debe hacerse primero. No puedes hacer todo a la vez, así que debes otorgar preferencia a cada cosa. Empieza por elaborar una lista de prioridades en un lugar tranquilo y sin distracciones:

1- Escribe todo lo que te resulte importante en este momento de tu vida y quieras conseguir. No dudes en ser sincero contigo mismo y piensa en la gente a la que quieres, pero sobre todo en ti (recuerda que si tú estás bien, ellos también lo estarán).

2- Revisa la lista unas horas después o al día siguiente. Tacha lo que tras una segunda lectura no te parezca tan importante y combina elementos parecidos. Reduce la lista.

3- Guarda la lista y sácala al día siguiente y al otro, simplificándola lo máximo. Si crees que algo no es crucial, seguro que no lo es, así que elimínalo.

4- Crea tu lista con las prioridades de cada momento. Con el paso del tiempo algunas cosas pueden ser modificadas. Las prioridades se basan en lo que resulta importante en un momento determinado de tu vida, y cómo ésta cambia, es normal que lo hagan también algunas prioridades.

Christopher Cross - Ride Like The Wind

7 de abril de 2011

El billete de 50 euros



Pablo, con el rostro abatido de pensar, se reúne con su amiga Laura en un bar a tomar un café. Deprimido, descargó en ella sus angustias... que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación!...
Todo parecía estar mal en su vida. Laura introdujo la mano en su bolso, sacó un billete de 50 EUR y le dijo: ¿Quieres este billete?
Pablo, un poco confundido al principio, le contestó: Claro, Laura... son 50 EUR, ¿quién no los querría?
Entonces Laura tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo una pequeña bola. Mostrando la estrujada pelotita a Pablo, volvió a preguntarle: Y ahora, ¿lo quieres también? Laura, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 EUR. Claro que lo cogeré si me lo das.
Laura desdobló el arrugado billete, lo tiró al suelo y lo restregó con el pie, levantándolo luego sucio y marcado. ¿Lo sigues queriendo? Mira, Laura, sigo sin entender a donde vas, pero es un billete de 50 EUR, y mientras no lo rompas, conserva su valor...
Pablo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o te pisotee, sigues siendo tan valioso como siempre lo has sido...
Lo que debes preguntarte es cuánto vales en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado. Pablo se quedó mirando a Laura sin atinar con palabra alguna, mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.
Laura puso el arrugado billete a su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó: Toma, guárdalo, para que te acuerdes de esto cuando te sientas mal... pero me debes un billete nuevo de 50 EUR para poderlo usar con el próximo amigo que lo necesite. Le dio un beso en la mejilla y se alejó hacia la puerta.
Pablo volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó y con una renovada energía llamó al camarero para pagar la cuenta...
¿Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente merecemos
más y que podemos conseguirlo si nos lo proponemos? Claro que no basta con
el mero propósito... Se requiere acción y existen muchos caminos.


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3 de abril de 2011

Disfruta de lo sencillo



Ser consciente de los deleites sencillos y sensuales con los que nos regala la vida remueve y renueva el alma y el cuerpo. Para aumentar la conciencia del placer es útil pasar revista al final del día, preguntándote: “¿De qué he gozado hoy?”. No dejes de hacerlo: al repasar los pequeños y grandes placeres que hemos tenido, descubrimos que son muchos más de los que pensamos; desde ese alto en la mañana para paladear una naranja exquisita, hasta la sonrisa cómplice que nos mandó el compañero o compañera que nos gusta o el olor del pastel que nos había preparado mamá.

El placer consciente tiene mucha importancia porque desarrolla en nosotros la idea de que el mundo es un lugar hermoso donde vale la pena vivir, nos produce sentimientos de abundancia, de gratitud y de ser merecedores de lo que nos da la vida. Y disuelve las creencias limitadoras, del estilo de “esto es un valle de lágrimas”, “hay que ganar todo con esfuerzo” o “la letra con sangre entra”.

Concentrarse en el “aquí y ahora”
Estamos tan habituados a los prodigios de cada día que no reparamos en ellos. Para disfrutar de algo plenamente, es vital que nuestra atención esté “aquí y ahora”.
Además:

Haz lo que te gusta. Elige tu propia música, lee tus libros preferidos, pasea cada día. Apúntate a un curso para desarrollar esa afición que te hace sentir a gusto contigo mismo. Por cortesía o por las circunstancias, desistimos a menudo de hacer lo que nos gusta y realmente queremos. Dedica más tiempo a las cosas que te procuran placer.

Interésate por todo.
La curiosidad por lo que nos rodea nos permite descubrir cosas fascinantes, infinidad de pequeños goces para disfrutar: el olor de un árbol en flor, el sonido de una voz que llega al corazón, el calor de tu hogar cuando llegas del trabajo.

Llénate de sensaciones.
Percibe la temperatura del aire que roza tu piel, el tacto envolvente de la ropa, las formas de las cosas que tocas, la consistencia del suelo que pisas y la textura de los alimentos que pruebas. Además de ofrecerte infinidad de pequeños placeres, te ayudará a conocer mejor lo que prefieres y rechazas.

Reenfoca tu atención.
Para disfrutar de algo plenamente, resulta vital que tu atención no esté dividida o dispersa, sino concentrada en una sola cosa: aquí y ahora. Si escuchas música, haz sólo eso y abandónate; si comes, céntrate y disfruta de los sabores que percibe tu paladar...

2 de abril de 2011

FF8 Starsailor - Four to the Floor remix

Las tres cabras



Una vieja historia rusa habla de un campesino acosado por las dificultades y con muchos hijos a su cargo...Tras repetidas sequías y prácticamente sin ningún medio económico para salir adelante, pensó seriamente en quitarse la vida...
__¡La vida es insoportable, no merece la pena vivirla, es insufrible!__le contó al sabio de la montaña.
__Cómprate una cabra y llévala a vivir a tu casa. Hazlo como te digo y ven a verme la próxima semana__le aconsejó el sabio.
Y al cabo de siete días, el campesino volvió:
__Ahora me va aún peor. La vida es más insoportable que antes. No me es posible vivir con una cabra.
__Cómprate entonces una segunda cabra__le dijo el sabio__. Ten las dos en casa y ven a verme en una semana.
Y al cabo de aquella semana:
__Voy de mal en peor. Estoy más angustiado y más resentido que nunca. El ambiente se ha hecho irrespirable con las dos cabras. ¿Qué puedo hacer?
__Mete en tu propia casa una tercera cabra__le respondió el sabio__y ven a verme la semana que viene.
Y transcurrido ese tiempo el hombre volvió:
__Estoy desesperado. Esto no puede continuar así.
__Vende entonces una de las tres cabras__le dijo el sabio__y pasa a verme la próxima semana.
Y una semana después:
__Estamos mejor...Al menos un poco más aliviados.
__Sigue vendiendo__le aconsejó el sabio__De las dos cabras que te quedan, vende una y quédate sólo con la otra.
Y a la semana siguiente:
__Se lleva mejor vivir con una sola cabra__le comentó.
__Entonces véndela y vuelve en siete días__le respondió.
Y al cabo de siete días:
__¡Qué felicidad y qué tranquilidad se respira en casa! Qué maravilla estar sin cabras. Qué gusto. Esto es vida.
Verdaderamente la vida es preciosa__concluye la historia__y no hay por qué hacer seis viajes a la montaña para darnos cuenta al final de que ya teníamos lo necesario, lo que tanto anhelábamos.