26 de abril de 2016

Una fruta para tres

Tres hombres estaban extraviados en la montaña y solo tenían una pieza de fruta para alimentarse. Cuando ya habían perdido toda esperanza de que alguien les rescatase y el panorama que se les planteaba era desolador, se les apareció un genio y les dijo que pondría a prueba su inteligencia con una sola pregunta y, dependiendo de cuál fuese su respuesta, les salvaría.
La pregunta fue la siguiente: "¿Qué me pediríais para resolver vuestro problema y poder alimentaros todos?". Y el primero de los montañeros dijo: "Yo te pediría que hagas aparecer más comida". El genio le respondió que ésa no era una respuesta sabia, pues no hay que pedir que aparezca mágicamente la solución a los problemas, sino aprender a trabajar con lo que se tiene. El segundo hombre le propuso esto: "Haz que la fruta crezca y sea suficiente para los tres", a lo que el genio se negó, pues por mucho que la aumentase no sería nunca bastante para satisfacer la codicia humana. Finalmente, habló el tercero: "Aunque tenemos hambre y somos codiciosos, haznos pequeños para que la fruta sea suficiente". Al genio le brillaron los ojos y le respondió: "Tú has dado con la clave. Solo siendo humildes y generosos de corazón alcanzareis la prosperidad".

15 de abril de 2016

Apariencias


Dos ángeles habían tenido un día agotador y, cuando anocheció, pidieron que les dejasen un lugar para dormir en una casa en la que vivía una familia muy adinerada, pero eran tan poco hospitalarios que les enviaron al frío sótano. Cuando se estaban haciendo la cama, el ángel más viejo vio un agujero en la pared y lo tapó. El más joven, extrañado, le preguntó por qué había hecho aquello, a lo que su compañero respondió: "Las cosas no siempre son lo que parecen".
Continuaron su camino y la siguiente noche la pasaron en el humilde hogar de un matrimonio tan hospitalario que les dieron de cenar y les cedieron su propia cama para descansar. Al amanecer los dueños de la casa estaban llorando porque había muerto la única vaca que tenían. Enojado por lo sucedido, el ángel joven preguntó al más mayor por qué había dejado morir al animal de esta buena familia. Y, nuevamente, le respondió: "Las cosas no son siempre lo que parecen. En el agujero del sótano de la mansión había oro y lo arreglé para no acrecentar la avaricia de sus dueños. En el caso de la familia humilde, el ángel de la muerte venía buscando a la mujer del agricultor y yo le entregué la vaca en su lugar". A menudo no entendemos las cosas cuando suceden hasta que el paso del tiempo nos las aclara.

2 de abril de 2016

Primavera / Miquel Martí i Pol


Heus ací:
Una oreneta, 
la primera, 
ha arribat al poble. 
I l'home que treballa al camp, 
i la noia que passa pel pont, 
i el vell que seu en un marge, fora vila, 
i fins aquells que en l'estretor de les fàbriques
tenen la sort de veure una mica de cel
han sabut la notícia.
L'oreneta ha volat,
una mica indecisa,
ran mateix de l'aigua del riu, 

s'ha enfilat pont amunt,
ha travessat, xisclant, la plaça
i s'ha perdut pels carrers en silenci.
I la mestressa que torna de comprar
ho ha dit als vailets de l'escola,
i aquests, a les dones que renten al safareig públic,
i elles ho han cridat
a l'home que empeny un carretó pel carrer,
i l'home ho ha repetit qui sap les vegades
i n'ha fet una cançó
al ritme feixuc de la roda.
Heus ací el que diu:
La primavera ha arribat al poble.