Viendo sus barbas ya muy crecidas, Tirso de la Avellaneda decidió dedicar una visita al barbero. Debido a su extrema sencillez en el vestir, el dueño de la barbería lo catalogó de inmediato de pobre infeliz por lo cual consideró que no era necesario dedicar mucho tiempo a su afeitado. Así que le encargó al aprendiz que se ocupase de aquel cliente, que demostraba claramente con su aspecto su baja categoría, y que terminase el servicio tan pronto como le fuera posible.
Obedeciendo el aprendiz las indicaciones de su amo, señaló a Tirso de la Avellaneda un asiento, pasó por su barba unos escasos brochazos con jabón de afeitar seguidos de unas cuantas pasadas de navaja, tal vez igual de escasas.
___Listo, señor!___le dijo el aprendiz, limpiando la navaja.
Tirso de la Avellaneda preguntó el precio del servicio y al saberlo pagó el doble, algo que sorprendió mucho tanto al barbero como a su aprendiz. Jamás habrían imaginado esta reacción de aquel cliente tan sencillo...
Al cabo de unos días, Tirso de la Avellaneda volvió a la barbería para requerir los servicios del barbero. En esta ocasión el dueño le ofreció inmediatamente uno de los mejores asientos y le atendió personalmente. Remojó y enjabonó su barba, pasó la brocha las veces necesarias para acondicionar el vello, y después de pasar repetidas veces la navaja por el afilador, le afeitó lo mejor posible, ni un ligero corte, y a la vez, esmerándose en no dejar un solo pelo sin afeitar. Al terminar, unas cuantas fricciones con una buena loción finamente perfumada.
Tirso de la Avellaneda dejó que el barbero terminara su trabajo silenciosamente. Cuando el servicio terminó, preguntó su precio y pagó su importe exacto, sin añadir ni una moneda más.
El barbero no dejó de manifestarle su sorpresa:
___¿Cómo es posible?___ Cuando os atendí de cualquier manera, os mostrásteis muy generoso, en cambio hoy que os he atendido con el mejor de los servicios, sois avaro.
___Hoy os he pagado el anterior servicio, y en aquella ocasión os pagué vuestras atenciones de hoy___respondió Tirso de la Avellaneda.
Adaptación de Albert Jané
Traducido del catalán por Gloriana
16 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
La felicidad
Sé comprensivo con el joven,
compasivo con el anciano,
agradable con el oponente,
y tolerante con los que no piensan igual que tu.
Si piensas que todos están en tu contra,
recuerda que los aviones se elevan en contra del viento.
Ten presente que la felicidad se halla
a lo largo del camino,
no al final de la ruta.
Comparte con tu pareja
los momentos en donde aun te quede energía.
No le des los despojos del día.
No dejes de reír al envejecer,
envejeces al dejar de reír.
Quien te quiera realmente,
jamás se interpondrá en tu camino…
a menos que vayas cayendo cuesta abajo.
Los buenos modales son como el 0 en aritmética:
Acaso no representen mucho por si solos,
pero pueden aumentar considerablemente
el valor de todo lo demás.
La madurez es aquella edad
en que uno
ya no se deja engañar por si mismo.
La Fabrica que produce
el mejor producto
es el hogar.
La valentía no es el roble majestuoso
que ve ir y venir las tormentas;
es el frágil botón de una flor
que se abre en la nieve.
Los demás podrán dudar de tus palabras,
pero con seguridad,
creerán en tus acciones.
La música limpia el alma
del polvo cotidiano.
Trata de escucharla
por lo menos al final del día,
así disfrutaras de un dulce sueño.
Texto de una presentación (autor desconocido)
compasivo con el anciano,
agradable con el oponente,
y tolerante con los que no piensan igual que tu.
Si piensas que todos están en tu contra,
recuerda que los aviones se elevan en contra del viento.
Ten presente que la felicidad se halla
a lo largo del camino,
no al final de la ruta.
Comparte con tu pareja
los momentos en donde aun te quede energía.
No le des los despojos del día.
No dejes de reír al envejecer,
envejeces al dejar de reír.
Quien te quiera realmente,
jamás se interpondrá en tu camino…
a menos que vayas cayendo cuesta abajo.
Los buenos modales son como el 0 en aritmética:
Acaso no representen mucho por si solos,
pero pueden aumentar considerablemente
el valor de todo lo demás.
La madurez es aquella edad
en que uno
ya no se deja engañar por si mismo.
La Fabrica que produce
el mejor producto
es el hogar.
La valentía no es el roble majestuoso
que ve ir y venir las tormentas;
es el frágil botón de una flor
que se abre en la nieve.
Los demás podrán dudar de tus palabras,
pero con seguridad,
creerán en tus acciones.
La música limpia el alma
del polvo cotidiano.
Trata de escucharla
por lo menos al final del día,
así disfrutaras de un dulce sueño.
Texto de una presentación (autor desconocido)
8 de mayo de 2011
Cielo o infierno
Un día, mientras caminaba por la calle, un hombre de éxito, candidato a la presidencia de la República (el nombre es lo de menos), es trágicamente atropellado por un camión y muere. Su alma llega al paraíso y se encuentra en la entrada a San Pedro, en persona.
- Bienvenido al paraíso, le dice San Pedro. Antes de que te acomodes, parece que hay un problema. Verás, muy raramente un político importante ha llegado aquí y no estamos seguros de qué hacer contigo.
- No hay problema, déjame entrar, le dice el hombre.
- Bueno, me gustaría, pero tengo órdenes desde lo más alto. Lo que haremos será hacerte pasar un día en el infierno y otro en el paraíso, y luego podrás elegir donde pasar la eternidad.
- De hecho, ya lo he decidido. Prefiero estar en el paraíso, dice el candidato.
- Lo siento, pero tenemos nuestras reglas.
Y con esto San Pedro acompaña al candidato al ascensor y baja, baja hasta el infierno. Las puertas se abren y se encuentra justo en medio de un verde campo de golf. A lo lejos hay un club y de pie delante de el están todos sus amigos políticos que habían trabajado con él, todos vestidos con traje de noche y muy contentos. Corren a saludarlo, lo abrazan y recuerdan los buenos tiempos en los que se enriquecían a costa del pueblo. Juegan un agradable partido de golf y luego por la noche cenan juntos en el club, con langosta y caviar.
Se encuentra también al Diablo, que de hecho es un tipo muy simpático, y se divierte mucho contando chistes y bailando. Se está divirtiendo tanto que, antes de que se de cuenta, es ya hora de irse. Todos le dan un apretón de manos y lo saludan mientras sube al ascensor. El ascensor sube, sube, sube, y se reabre la puerta del paraíso donde San Pedro lo está esperando.
- Ahora es el momento de pasar al paraíso. Ahi el candidato pasa las 24 horas sucesivas pasando de nube en nube, tocando el arpa y cantando. Se divierte mucho y, antes de que se de cuenta, las 24 horas ya han pasado y San Pedro va a buscarlo.
- Entonces, has pasado un día en el infierno y otro en el paraíso. Ahora debes elegir tu eternidad. El Hombre reflexiona un momento y luego responde:
- Bueno, no lo habría dicho nunca, quiero decir, el paraíso ha sido precioso, pero creo que he estado mejor en el infierno. Así que San Pedro lo acompaña hasta el ascensor y otra vez baja, baja, baja, hasta el infierno. Cuando las puertas del ascensor se abren se encuentra en medio de una tierra desierta cubierta de porquería y desperdicios. Ve a todos sus amigos, vestidos con trapos, que están recogiendo los desperdicios y metiéndolos en bolsas negras. El Diablo lo alcanza y le pone un brazo en el cuello.
- No entiendo, balbucea el Candidato. Ayer estaba aquí y había un campo de golf y un club y comimos langosta y caviar y bailamos y nos divertimos mucho. Ahora todo lo que hay es una tierra desierta llena de desperdicios y mis amigos parecen unos miserables. El Diablo lo mira, sonríe y dice:
-Ayer estábamos en campaña. Hoy, ya votaste por nosotros...
- Bienvenido al paraíso, le dice San Pedro. Antes de que te acomodes, parece que hay un problema. Verás, muy raramente un político importante ha llegado aquí y no estamos seguros de qué hacer contigo.
- No hay problema, déjame entrar, le dice el hombre.
- Bueno, me gustaría, pero tengo órdenes desde lo más alto. Lo que haremos será hacerte pasar un día en el infierno y otro en el paraíso, y luego podrás elegir donde pasar la eternidad.
- De hecho, ya lo he decidido. Prefiero estar en el paraíso, dice el candidato.
- Lo siento, pero tenemos nuestras reglas.
Y con esto San Pedro acompaña al candidato al ascensor y baja, baja hasta el infierno. Las puertas se abren y se encuentra justo en medio de un verde campo de golf. A lo lejos hay un club y de pie delante de el están todos sus amigos políticos que habían trabajado con él, todos vestidos con traje de noche y muy contentos. Corren a saludarlo, lo abrazan y recuerdan los buenos tiempos en los que se enriquecían a costa del pueblo. Juegan un agradable partido de golf y luego por la noche cenan juntos en el club, con langosta y caviar.
Se encuentra también al Diablo, que de hecho es un tipo muy simpático, y se divierte mucho contando chistes y bailando. Se está divirtiendo tanto que, antes de que se de cuenta, es ya hora de irse. Todos le dan un apretón de manos y lo saludan mientras sube al ascensor. El ascensor sube, sube, sube, y se reabre la puerta del paraíso donde San Pedro lo está esperando.
- Ahora es el momento de pasar al paraíso. Ahi el candidato pasa las 24 horas sucesivas pasando de nube en nube, tocando el arpa y cantando. Se divierte mucho y, antes de que se de cuenta, las 24 horas ya han pasado y San Pedro va a buscarlo.
- Entonces, has pasado un día en el infierno y otro en el paraíso. Ahora debes elegir tu eternidad. El Hombre reflexiona un momento y luego responde:
- Bueno, no lo habría dicho nunca, quiero decir, el paraíso ha sido precioso, pero creo que he estado mejor en el infierno. Así que San Pedro lo acompaña hasta el ascensor y otra vez baja, baja, baja, hasta el infierno. Cuando las puertas del ascensor se abren se encuentra en medio de una tierra desierta cubierta de porquería y desperdicios. Ve a todos sus amigos, vestidos con trapos, que están recogiendo los desperdicios y metiéndolos en bolsas negras. El Diablo lo alcanza y le pone un brazo en el cuello.
- No entiendo, balbucea el Candidato. Ayer estaba aquí y había un campo de golf y un club y comimos langosta y caviar y bailamos y nos divertimos mucho. Ahora todo lo que hay es una tierra desierta llena de desperdicios y mis amigos parecen unos miserables. El Diablo lo mira, sonríe y dice:
-Ayer estábamos en campaña. Hoy, ya votaste por nosotros...
1 de mayo de 2011
Serena tu mente
Nuestra salud física y emocional se ve afectada por lo que decidimos: comer, respirar, beber, pensar, ¡e incluso sentir! Nuestras emociones dependen en gran medida de nuestras premisas intelectuales: lo que serena tu mente.
Creemos o no creemos, los pensamientos que elaboramos, las palabras que decimos, las acciones que realizamos...
Como decía Montaigne, “acumulamos cosas que nos roban tranquilidad y nos dan horas de un trabajo desagradable”: los malos rollos en las relaciones, el aburrimiento, la tristeza y las frustraciones..., nos ocasionan dolores psicosomáticos y nos dejan sin energía. Y es que olvidamos que el cuerpo es la casa en la que habita nuestra alma.
La sociedad actual basa la felicidad en la acumulación de bienes materiales (a menudo, innecesarios) y potencia la competitividad, la notoriedad personal y el egocentrismo, dejando a un lado los aspectos emocionales de las personas.
Aprender a serenarnos y tranquilizarnos es fundamental. No podemos pasarnos los días hechos un manojo de nervios, inquietos e insatisfechos permanentemente, salvo que no nos importe acabar enfermos física, mental y emocionalmente. Se impone, por tanto, un poco de sentido común.
Acepta la diversidad.
Incluso la que hay en ti mismo. Tus prioridades pueden cambiar en función del momento y las circunstancias; las del otro, también. Sé tolerante contigo y con los demás. No te desesperes con los cambios. Si la naturaleza nos ha hecho tan volubles, por algo será.
Cuida lo que dices.
Las palabras poseen una gran fuerza, crean mundos, realidades y, sobre todo, emociones. Con las palabras podemos salvar a alguien, hacerle sentirse bien, transmitirle nuestro apoyo. Pero, ¡ojo! También son un arma de doble filo y en momentos de exaltación sirven para decir cosas que realmente no sentimos. Por eso, utilizarlas correctamente depende de ti.
Da la importancia real.
Tomarse la vida muy a pecho nos hace sentir vulnerables y nos impide relacionarnos con naturalidad. Da a las cosas la importancia que realmente merecen, pero no más.
No hagas suposiciones.
Los malentendidos crean malos rollos innecesarios con la gente, por eso siempre hay que intentar aclararlos cuanto antes. “Rumiar” y dar vueltas en nuestra cabeza a un problema lo engrandece todavía más. Si fomentas la comunicación y la sinceridad con las personas que te rodean, disfrutarás de unos lazos de unión sólidos y perdurables.
No quieras controlarlo todo.
Pretender controlar todos los aspectos de tu vida y realizar demasiadas actividades al mismo tiempo es imposible. Tienes que establecer prioridades y centrarte delimitando las tareas que puedes hacer. Hay que aceptar que somos humanos y limitados y que, por tanto, no gozamos del don de la ubicuidad.
Colorea tu vida.
Los colores influyen extraordinariamente en el estado de ánimo. Los rojos son más excitantes, los grises resultan más tristes. Puedes recurrir a los tonos pasteles para decorar tu casa, son muy relajantes y acogedores.
Concluye los asuntos pendientes.
Tienes que esforzarte en acabar lo que empiezas, pues las cuestiones pendientes pesan en el ánimo. La sensación de misión cumplida resulta tremendamente liberadora.
Da lo mejor de ti.
Tener espíritu de superación mantiene vivas las ilusiones y las esperanzas. Por eso, debes hacer siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Proyectar lo que te gustaría hacer con tu vida y luchar por ello es una manera saludable de acabar con la estresante rutina.
17 de abril de 2011
Mi querido amigo...
Mi querido amigo...
Sólo puedo decirte esto: por difíciles que sean las circunstancias que te rodeen, adopta siempre una actitud positiva. Tus circunstancias cambiarán y siempre irán a mejor en la medida en que no te resignes ni te entregues al pesimismo.
La verdadera fuerza está en la acción, en el ensayo y en el aprendizaje a través del error.
Con la vida se nos dan dos dones: tiempo y libertad de elegir. Invierte el tiempo inteligentemente, pero sobre todo elige según los dictados de tu corazón. Tu compasión puede regir no sólo tu destino, sino también el destino de muchos, ya que no estamos solos y todo cuanto hacemos afecta directa o indirectamente a los demás. Elige siempre en tu vida en camino del amor, el camino del corazón, ya que no hay hombre a quien el amor no haga valiente y lo transforme en héroe.
A menudo nos dan miedo los nuevos retos porque tenemos una imagen cerrada de nosotros mismos, de los demás y de la vida, como si lleváramos una armadura que nos protege, pero, también, nos impide movernos.
Quizá lo que deberíamos hacer es contemplar la vida con la mirada inocente de un niño.
Sid asintió:
___¿Sabes una cosa? Cuando temo algo, lo que hago es mirar ese algo de una manera diferente y siempre descubro nuevas maneras de superar el miedo.
Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia.
A menudo la idea que tenemos de nosotros mismos puede ser nuestra principal limitación.
"Retales" del libro Los Siete Poderes.
Àlex Rovira Celma
14 de abril de 2011
Sobre la agresividad y el no dejarse herir...
Evite ser agresivo o violento. Es mucho mas eficaz la actitud de benevolencia, es decir querer bien a los demás.
Transfórmese en fuente de pensamientos benévolos, así no tendrá que reprimir nada y no tendrá que sofocar emociones negativas.
La regla principal es no agredirse a uno mismo cuando no se logran los objetivos, dejar vicios, etc. Si no logra perdonar a los demás es importante primero perdonarse a si mismo.
Para no herir a nadie primero es importante no dejarse herir por nadie. Elévese por encima de todo donde las piedras y los palazos no puedan alcanzarlo.
Esto no quiere decir no ser enérgico cuando sea necesario. El problema es que la ira, la bronca, es una de las emociones mas destructoras que existen.
Aprenda a enojarse estratégicamente. Que es esto? Enojarse solo por fuera, manteniendo la calma por dentro.
Transfórmese en fuente de pensamientos benévolos, así no tendrá que reprimir nada y no tendrá que sofocar emociones negativas.
La regla principal es no agredirse a uno mismo cuando no se logran los objetivos, dejar vicios, etc. Si no logra perdonar a los demás es importante primero perdonarse a si mismo.
Para no herir a nadie primero es importante no dejarse herir por nadie. Elévese por encima de todo donde las piedras y los palazos no puedan alcanzarlo.
Esto no quiere decir no ser enérgico cuando sea necesario. El problema es que la ira, la bronca, es una de las emociones mas destructoras que existen.
Aprenda a enojarse estratégicamente. Que es esto? Enojarse solo por fuera, manteniendo la calma por dentro.
13 de abril de 2011
Creciendo un poco cada día
Imposible atravesar la vida ...
sin que un trabajo salga mal hecho,
sin que una amistad cause decepción,
sin padecer algún quebranto de salud,
sin que nadie de la familia fallezca,
sin que un amor nos abandone...
sin equivocarse en un negocio.
Ese es el costo de vivir.
Sin embargo
lo importante no es lo que
suceda, sino como reaccionamos nosotros...
Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes,
vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad,
ni pérdida de fe.
Uno crece
al aceptar la realidad
y al tener el aplomo de vivirla.
Crece cuando acepta su destino,
y tiene voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando y aprendiendo de lo que deja detrás...
construyendo y proyectando lo que tiene por delante.
Crece cuando se supera, se valora, y da frutos.
Cuando abre camino dejando huellas,
asimilando experiencias...
¡Y siembra raíces!
Uno crece cuando se impone metas,
sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios,
cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes...
cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación,
sensible por temperamento... ¡Y humano por nacimiento!..
Cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas,
recoge flores aunque tengan espinas
y marca camino aunque se
levante el polvo.
Uno crece ayudando a sus
semejantes, conociéndose a sí mismo
y dándole a la vida más de lo que recibe....
Uno crece cuando se planta para no retroceder... cuando
se defiende como águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla en el mar
y se ilumina como estrella.
Entonces... Uno crece.
sin que un trabajo salga mal hecho,
sin que una amistad cause decepción,
sin padecer algún quebranto de salud,
sin que nadie de la familia fallezca,
sin que un amor nos abandone...
sin equivocarse en un negocio.
Ese es el costo de vivir.
Sin embargo
lo importante no es lo que
suceda, sino como reaccionamos nosotros...
Si te pones a coleccionar heridas eternamente sangrantes,
vivirás como un pájaro herido incapaz de volver a volar.
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad,
ni pérdida de fe.
Uno crece
al aceptar la realidad
y al tener el aplomo de vivirla.
Crece cuando acepta su destino,
y tiene voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece asimilando y aprendiendo de lo que deja detrás...
construyendo y proyectando lo que tiene por delante.
Crece cuando se supera, se valora, y da frutos.
Cuando abre camino dejando huellas,
asimilando experiencias...
¡Y siembra raíces!
Uno crece cuando se impone metas,
sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios,
cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes...
cuando se es fuerte por carácter, sostenido por formación,
sensible por temperamento... ¡Y humano por nacimiento!..
Cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas,
recoge flores aunque tengan espinas
y marca camino aunque se
levante el polvo.
Uno crece ayudando a sus
semejantes, conociéndose a sí mismo
y dándole a la vida más de lo que recibe....
Uno crece cuando se planta para no retroceder... cuando
se defiende como águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla en el mar
y se ilumina como estrella.
Entonces... Uno crece.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




