22 de julio de 2026

La casa

Quan hi entro, tot és estrany. Com si tot fos nou, però en realitat és tan vell com sempre. Si les ànimes existeixen, no sé si la teva encara és aquí. No et sé notar. Però et veig. I és ben bé com si et sentís. Ai fill, amb mal d’esquena però bé, gràcies a Déu, has dit. Aquest mal d’esquena em mortifica. I has fet aquell gest d’arrufar el nas i t’havies aixecat del sofà amb esforç però has tornat a seure avall.

No sé ben bé per què he vingut. O potser sí. Crec que he vingut a objectivar-te. A transmutar-te en un objecte. Perquè és en allò físic que et sé trobar i et sé veure i et sé sentir. Crec que et prendré. En gran o petit. Però sí, necessito endur-te’m a casa. I ara no sé... si ets la tasseta, o el plateret o aquella nevera, o aquest marc preciós o aquest llimoner florit.

En aquesta casa immensa hi fa fred. Les parets potser sí que sembla que han descolorit. I surten papers. I fotografies. I aquelles cartes de l’avi dels anys cinquanta. Quina joia. Quin saber fer. I tu, amb aquella autoritat, aquell posat gracekellinià, aquella mirada escrutadora.

Et duré allà dalt, a la caseta de la muntanya. Aquella que tant vas celebrar. Estic tan contenta, fill. Em fa tan contenta. I tanques els ulls com d’emoció i d’imaginar-te en aquella vall on la vida és potser una mica més lleugera, més infantil, més lluny de la desesperació. Ho farem així, i sé que, a la teva manera, estaràs molt bé.

21 de julio de 2026

Shakira, Burna Boy / Dai Dai

 



Hemos resistido todo lo que el corazón podía soportar.
Ya no podemos aferrarnos más al pasado...

Ensaladilla rusa con atún y pimiento

Para 4 raciones:

2 patatas

2 o 3 zanahorias

100 gramos de judías verdes redondas

50 gramos de guisantes congelados

1 pimiento rojo asado

2 huevos

100 gramos de atún en aceite

250 gramos de mayonesa

50 gramos de aceitunas verdes deshuesadas

Perejil picado

Sal

Pimienta negra


Pelamos las patatas, raspamos las zanahorias y despuntamos las judías verdes; lavamos las tres hortalizas. Cortamos las patatas y las zanahorias en dados y troceamos las judías. Colocamos todo en una cazuela con abundante agua fría y sal, las llevamos a ebullición y las cocemos durante unos 10 minutos. Añadimos los guisantes y hervimos 4-5 minutos. Escurrimos bien las hortalizas y las dejamos enfriar en el colador.

Cortamos el pimiento asado en tiras. Escurrimos el atún y las aceitunas y partimos estas en aros. Cocemos los huevos 10 minutos en agua salada hirviendo, los refrescamos en agua fría y los pelamos. Los lavamos para eliminar posibles restos de cáscara y los picamos finamente o los rallamos pasándolos por un colador.

Ponemos las hortalizas en un cuenco grande y añadimos las aceitunas. Rociamos con un hilo de aceite, salpimentamos y removemos. Agregamos la mayonesa y mezclamos bien. Repartimos por encima el huevo, decoramos con las tiras de pimiento y coronamos con el atún en lascas. Reservamos la ensaladilla en la nevera hasta el momento de servirla espolvoreada con un poco de perejil picado.


Ensaladilla exprés.

Puedes utilizar preparados de verduras congeladas listas para hervir o macedonias de hortalizas en conserva, bien enjuagadas y secas.

19 de julio de 2026

Un dia

Un dia t'adones
que no enyores aquell lloc.

Ni aquella etapa.
Ni aquella persona.

El que enyores és com et senties.

I això és una bona notícia.

Perquè els llocs canvien.
Les persones també.

Però la manera com vols tornar-te a sentir...
encara és possible construir-la.


17 de julio de 2026

Fritura de calamares, chipirones y pescadito

Para 4 raciones

200 gramos de calamar

200 gramos de chipirones

200 gramos de boquerones pequeños

100 gramos de mayonesa

Perejil

1 limón

1 lima

1 naranja

Harina de garbanzo

Aceite de oliva

Sal


Limpiamos los calamares retirando las tripas y la pielecilla de fuera. Los lavamos bien con agua fría, los secamos y los cortamos en anillas. Limpiamos también los chipirones quitándoles la boca y la pluma y los lavamos bajo el chorro de agua fría. Lavamos los boquerones y los secamos bien; al ser pequeños, no hace falta limpiarlos.

Lavamos los cítricos, los secamos y rallamos las cáscaras con cuidado de no llegar a la parte blanca porque amarga. Exprimimos un par de cucharadas de zumo de cada uno de ellos y las mezclamos con la mayonesa. Agregamos también la ralladura y removemos.

Ponemos a calentar abundante aceite a 180º. Pasamos en pescado por la harina de garbanzo (perfecta para que el rebozado quede muy crujiente), lo condimentamos con un poco de sal y sacudimos el exceso de harina.

Comprobamos la temperatura del aceite, debe estar bien caliente pero sin que llegue a humear, y freímos el pescado por tandas, para que el aceite no se enfríe. Servimos la fritura recién hecha acompañada de la mayonesa de cítricos y espolvoreada con perejil picado.


Fritura perfecta

Debemos secar bien el pescado con papel absorbente para que se adhiera una capa fina de harina y eliminar el exceso de esta antes de freír.

14 de julio de 2026

Love Bites Back / Lusaint

 


Tarta de tortilla de patatas al horno

Para 4 raciones:

6 patatas

2 cebollas

4 huevos

50 ml de salsa de tomate

100 g de queso curado rallado

1 cucharada de orégano

Aceite, sal, pimienta.


Pelamos las patatas, las lavamos y las cortamos en rodajas finas. Pelamos las cebollas y las cortamos en juliana. Calentamos abundante aceite en una sartén amplia, añadimos las patatas y las cebollas y las pochamos a fuego lento, casi confitándolas, hasta que estén tiernas. Las sacamos con una espumadera, las ponemos en un colador y dejamos que escurran bien el aceite.

Cascamos los huevos en un bol amplio, los salpimentamos y los batimos suavemente, sin hacer mucha espuma. Añadimos la mitad del orégano y la mitad de la salsa de tomate y mezclamos. Incorporamos las patatas y las cebollas, removemos y dejamos reposar 10 minutos para que se empapen bien.

Precalentamos el horno a 180º. Forramos un molde redondo de tarta con papel sulfurizado y vertemos en él la preparación anterior. Horneamos el pastel unos 20 minutos, vigilando que no se cuaje en exceso. Lo sacamos, untamos la superficie con el resto de salsa de tomate y lo espolvoreamos con el queso.

Volvemos a introducirlo en el horno y lo gratinamos 2-3 minutos. Lo retiramos, dejamos que se temple 5 minutos, lo desmoldamos y servimos con el resto del orégano.



La receta perfecta

Más huevo. Durante el reposo, puede que las patatas absorban mucho huevo. Si vemos que la mezcla queda muy seca, añadimos 1-2 huevos batidos más antes de volcarla en el molde.

Cocción justa.

La tortilla tardará más o menos en cuajarse según el tamaño de nuestro molde, por el grosor que alcance; hay que vigilarla para que no se seque.


10 de julio de 2026

Desafiando las altas temperaturas estivales


El león y el mosquito

Cierta vez, un mosquito se acercó a un león y le dijo que no le tenía miedo porque, a pesar de su tamaño, era más fuerte que él. El rey de los felinos, sorprendido por su atrevimiento, se echó a reír, pero el insecto le retó diciendo: "Si crees que puedes ganarme, demuéstramelo". Como quería quitárselo de encima, el león le desafió a un combate. Así, el mosquito hizo sonar su zumbido y atacó al animal picándole muchas veces alrededor de la nariz, donde no tenía pelo que le protegiera. Muy agobiado, el león empezó a arañarse con sus propias garras hasta que, cansado de hacerse daño, renunció a la pelea. Feliz, el mosquito voló como un loco por todas partes jactándose de su victoria. Tan orgulloso estaba que, sin darse cuenta, se enredó en una tela de araña y, en cuestión de segundos, su dueña se acercó con la intención de comérselo de un bocado. Instantes antes de ser devorado, el mosquito se lamentó: "Pero qué desdicha más grande. Yo, que he luchado contra los más poderosos y los he vencido, voy a perecer a manos de una insignificante araña". Y antes de hincarle el diente, ésta le dijo: "No importa lo grandes que hayan sido tus éxitos, lo que sí importa es evitar que la dicha, el orgullo y la prepotencia por haberlos obtenido lo arruinen todo".

9 de julio de 2026

Los chiles picantes

Un hombre, de visita en la India, llegó a Calcuta y comenzó a pasear por una de sus calles. De repente vio a un comerciante que estaba en cuclillas vendiendo lo que él creyó que eran dulces, aunque, en realidad, se trataba de chiles picantes. Como era muy goloso, compró una gran cantidad dispuesto a darse un atracón. Se sentó en un parque y empezó a comerse los chiles a dos carrillos. Pero, en cuanto mordió el primero, sintió una oleada de fuego en el paladar. Aquellos "dulces" eran tan picantes, que se le puso roja la nariz, estornudaba y empezó a soltar lágrimas. No obstante, él seguía devorando aquellas "chucherías". Entonces, un paseante se acercó a él y le dijo: "¿No sabe que los chiles se comen en pequeñas cantidades?". El hombre, casi sin poder hablar, contestó: "Yo pensaba que había comprado dulces". Y siguió comiendo como si nada. "Bueno, pero ahora que ya sabe que no son dulces, ¿por qué continúa devorándolos?", inquirió el paseante. "Ya que he invertido en ellos mi dinero, no los voy a tirar", respondió ante el asombro de su interlocutor, que se alejó, reflexionando acerca de la importancia de no ser como aquel hombre y saber coger lo mejor para el crecimiento interior, desechando lo innecesario o pernicioso, aunque se haya invertido años y dinero en ello.

8 de julio de 2026

El barquero y el erudito

Un hombre muy culto alquiló una barca para cruzar un caudaloso río. Al saludarle, el barquero, que era de origen muy humilde, se expresó con frases que demostraban que no había tenido la posibilidad de ir a la escuela. Y cuando el erudito se lo preguntó, el hombre reconoció que era analfabeto. "Supongo que tampoco sabrá historia, geografía ni aritmética, ¿no?", insistió el sabio. "Pues no. Tampoco sé nada de eso. Sólo soy un pobre barquero ignorante". Entonces, el pasajero se atrevió a sentenciar que "un hombre sin cultura es como si hubiera perdido la mitad de su vida". En ese momento, la barca, arrastrada por la corriente, se estrelló contra unas rocas y se partió en dos, de manera que el barquero y el sabio cayeron al agua. "¿Señor, sabe usted nadar?", preguntó entonces el humilde remero. "¡No! ¡No sé nadar", respondió el listo. "Pues me temo que hoy va a perder, no la mitad, sino toda su vida". Dicho lo cual, el barquero atrapó a su presuntuoso pasajero, que, humillado, no dijo nada hasta llegar a la orilla, aprendiendo, desde su sabiduría, la lección: nunca te creas superior a nadie, porque aquello de lo que presumes puede no servirte de nada en determinadas circunstancias, mientras que las habilidades que menosprecias en otros pueden salvarte de más de un apuro.